Teatre Principal
Mozart  DON GIOVANNI
Nicola Ulivieri, María José Moreno, Ainhoa Arteta, Ugo Guagliardo, Giovanni Sala, Susana Cordón, Tomeu Bibiloni, Simon Lim. Dirección: Cristóbal Soler. Dirección de escena: Paco Azorín. 6 de marzo de 2019.
 
Paco Azorín, premio Amics de l'Òpera del Teatre Principal al mejor montaje de la pasada temporada por María Moliner, presentó un montaje escénico complejo planteando una revisión de los personajes sobre la base de sus contradicciones // Teatre Principal / Alessandro ARCANGELI 
 
Gran título para iniciar la trigesimotercera temporada en el coliseo mallorquín, con el que se cerraba la trilogía Da Ponte después de ofrecer los otros dos títulos en las temporadas precedentes. Con un reparto de gran nivel y una nueva producción propia, el público atendió la llamada del Principal con un lleno absoluto; resultado global notable debido en gran parte al plantel de voces y a una producción que, con un planteamiento interesante, seguía esquemas contemporáneos con detalles cuestionables que en más de una ocasión más que contribuir a la presentación de la historia parecían enfrentársele teatralmente.
Nicola Ulivieri se mete en la piel de un buen libertino al que se le ve cómodo en el personaje que puede convertirse en grande en poco tiempo sobre todo perdiendo cierta pesadez escénica. El Leporello de Ugo Guagliardo no acabó de convencer del todo; le faltaba algo de madurez, quizá la producción era poco inspiradora para su personaje como para llegar a desarrollar el alter ego de su patrón. No hay duda de que Ainhoa Arteta posee un magnetismo escénico y un dominio del personaje de Donna Elvira innegable que exhibió a raudales; es cierto que la zona aguda se ha endurecido un tanto pero su sentido teatral sigue intacto a pesar del anuncio de la propia soprano de que abandonaba el papel en esta producción. La joya vocal de la noche fue, sin duda, la Donna Anna de María José Moreno que, desde la primera frase hasta el final de la velada, lució una línea mozartiana impecable; si a eso se le suma la belleza de la voz y un dominio expresivo del recitativo, el resultado es un personaje completo culminando con un espectacular “Crudele? Non mi dir” desafiando las condiciones escénicas. Muy interesante por su juego de pareja de Susana Cordón, Zerlina, y Tomeu Bibiloni, Masetto, ambos perfectos en sus cometidos. Giovanni Sala posee una voz interesante y de grandes cualidades que seguro que le hacen brillar en otros roles, aunque Don Ottavio queda un tanto oscuro en su voz. Simon Lim hizo grande el corto papel del Commendatore. El coro estuvo muy correcto en sus cortas intervenciones y la Simfònica de Balears muy profesional, como siempre, esta vez bajo la batuta de un Cristóbal Soler quizás más atento a conseguir una gran homogeneidad del conjunto que a brillanteces esporádicas sufriendo un poco en los tempi rápidos.
Paco Azorín, premio Amics de l'Òpera del Teatre Principal al mejor montaje de la pasada temporada por María Moliner, presentó un montaje escénico complejo de mucho –quizás demasiado– movimiento planteando una revisión de los personajes sobre la base de sus contradicciones y confrontando al público con las etiquetas históricas atribuidas a cada uno de ellos. Todo en una discutible línea contemporánea, interesante, sin duda, aunque también poco cómplice de la música y los cantantes.  * Pere BUJOSA